Después de más de veinte años estudiando y transmitiendo las enseñanzas del Yoga, he decidido crear un espacio en el que compartir contigo aspectos del mismo que creo pueden interesarte. Bienvenid@ a Escuela de Yoga Caballo Alado.
“Que el cuerpo del yogui sea un caballo alado sobre sus piernas y no un cubo de basura sobre su espalda”.
Esta es una de las tantas citas que Manuel Morata nos regalaba durante sus sesiones. Me quedó grabada por su belleza y por cómo refleja lo que él buscaba conseguir en cada uno de nosotros a través del Yoga. Su práctica posibilita que el individuo se vaya refinando y mejorando sin cese, pero sin estar supeditado a estereotipos marcados por modas.
La práctica constante de Yoga desarrolla las cualidades inherentes al Ser Humano (bondad, compasión, tolerancia, sensibilidad, fortaleza, ecuanimidad, Amor…) y también las aptitudes corporales: resistencia, fuerza, flexibilidad, rapidez, equilibrio y coordinación.
Si estás leyendo esto, puede que ya hayas experimentado alguno de los cambios que se van dando a medida que se instaura la práctica de Yoga y a ello hace referencia ese “caballo alado”. Pero es importante recordar que dichos cambios no se limitan solo al cuerpo físico, van mucho más allá, abarcando cada uno de los componentes del Ser Humano: cuerpo físico, cuerpo mental, cuerpo emocional, cuerpo energético y cuerpo espiritual. Y no, cuerpo espiritual o Espíritu no tiene nada que ver con religión; es el Yo verdadero, el Yo divino, la Esencia que habita en cada uno de nosotros.
Cuando la práctica es correcta y constante, los efectos se perciben más allá de lo físico: mejoran las funciones fisiológicas (respiración, digestión, sueño…); se piensa con más claridad y la mente comienza a doblegarse; aparece un estado de alegría interior; nos volvemos más ecuánimes; aumenta el nivel de energía. En definitiva, se va creando el caldo de cultivo adecuado para que Lo Esencial pueda percibirse.
Aspiremos a ser caballos alados y aportemos belleza al mundo que habitamos.
